Quienes somos, historia de la marca

  • El primer contacto

Montjuïc Watches es el resultado de la iniciativa de tres amigos cuya amistad arranca hace unos años de forma algo casual. Son Rosendo Rabat, su hijo Rosendo “Tendu” Rabat y Eduardo “Edu” Méndez.

En 2018 Eduardo andaba con una nueva idea rondándole en la cabeza. Era una idea relacionada con un proyecto de relojería, pero dado que era un sector desconocido para él, no encontraba como darle forma. Pero de lo que si estaba seguro era que la mejor solución pasaba por aliarse con alguien del sector, perfeccionar esa idea y que así tuviera mayores posibilidades de éxito. Pero no conocía a nadie del sector relojero.

Un día, hablando con Juan Martínez, con quien tiene amistad desde hace años, casualmente se lo comentó de pasada. Juan, dado su bagaje profesional y tras muchos años en el Mundial de Velocidad de Motociclismo -fue responsable técnico e Ingeniero de Sete Gibernau o de Nicky Hayden entre otros- atesora una interminable lista de contactos. En esa lista estaban los Rabat, una familia de larga tradición en la relojería y de gran afición al motor. Tan aficionados que en esa familia varias generaciones han corrido rallyes, carreras de resistencia [y en la cual hay hasta un Campeón del Mundo de Moto2]. Y Juan, que estaba seguro que serían la mejor opción, se ofreció a tratar de conectarlos.

—– FOTOS de juan martínez, de rosendo (1430) de las carreras de resistencia, etc.

Así, tras un primer contacto, se sucedieron encuentros entre Rosendo, Tendu y Eduardo en multitud de ocasiones, tanto en reuniones de trabajo dando forma a aquella idea de relojería, como en otras mucho más informales en circuitos de velocidad o fuera de ellos, pasando buenos ratos hablando de coches, motos y relojes.

  • La idea comienza a tomar forma

A priori, dadas las distintas edades, formación y experiencia, formábamos un grupo bastante heterogéneo. Pero desde el primer momento vimos que teníamos tres importantes puntos en común: ambición empresarial, una visión común del trabajo basada en la calidad del producto y pasión por el motor y la relojería. Eso fue, nunca mejor dicho, el combustible para que Montjuïc watches arrancara un tiempo después.

Aunque pasaría bastante tiempo antes de que todo comenzara realmente, la idea alrededor de la cual se construiría la marca, la tuvimos clara desde el primer momento. Ya en aquella fase tan preliminar en que Montjuïc era aún un concepto, teníamos muy claro que tanto las líneas de trabajo como que la inspiración en el mundo del motor lo tendría que impregnar todo. Desde el diseño de los productos hasta la marca y su imagen, desde el logotipo al packaging. Todo, absolutamente todo, tendría que girar alrededor del mundo del motor, tendría que “respirar” gasolina.

  • Cómo surgió el nombre de Montjuïc watches

Por esa inspiración en el motor, teníamos que elegir un nombre acorde. Tendría que ser un nombre potente y, siempre que fuera posible, que sonara bien en distintos idiomas. Valoramos   infinidad de opciones y durante semanas hablábamos o nos enviábamos mensajes a diario. Y aun habiendo algunas propuestas realmente interesantes, ninguna de ellas nos convencía lo suficiente.

Hemos de reconocer que, en aquel momento, esto ya nos creaba una relativa intranquilidad ya que el tiempo pasaba y comenzamos a sentir cierta presión. Habíamos sido capaces de avanzar extraordinariamente en cosas tan importantes como los conceptos de diseño, en la definición de la gama y su plan de desarrollo, nuestro posicionamiento en el mercado, habíamos definido con claridad a qué cliente nos dirigíamos y la forma de hacerlo, etc. Incluso ya habíamos acordado que a ser posible,  el color corporativo, sería nuestro característico color naranja sobre fondo oscuro.

Pero sin una marca definitiva, ya no podíamos avanzar mucho más, al menos en cuanto a algo tan importante como el desarrollo de imagen del proyecto.

Fue entonces, cuando quedamos todo el grupo y Santi Faro, un buen amigo nuestro, que había aportado valiosísimas ideas, conceptos y puntos de vista en la fase preliminar y de definición de lo que sería Montjuïc.

Es alguien con una especial sensibilidad con todo lo relacionado con estos asuntos ya que es un gran experto que cuenta con un enorme bagaje profesional relacionado con el motor de alta competición. Fue responsable y director durante años de la cobertura del Dakar, así como director de las retransmisiones de Fórmula 1 en TV3, la televisión pública de Catalunya.

Santi, siempre de forma desinteresada, ha sido un consultor y persona de confianza. Y ha formado parte desde el primer momento del grupo que habíamos formado un tiempo atrás para gestionar todo lo relacionado con la marca, su imagen, etc.

Fue a mediados de mayo de 2019 cuando acordamos reunirnos una vez más para tratar de encontrar la solución definitiva al problema de la marca, dado que el tiempo pasaba y no tener una marca nos impedía avanzar. Y fue aquel día, comiendo en una terraza cerca de la Diagonal de Barcelona, cuando surgió el momento “Eureka”.

Recordamos que todo surgió cuando Tendu, otro auténtico experto seguidor de la Fórmula 1, comentó algo sobre el Gran Premio de Mónaco que ese año se celebraba apenas tres días después. Como seguidor de esa competición y como piloto aficionado que es, hablaba con Santi sobre los circuitos urbanos ya que tenía cierta experiencia al haber tenido la oportunidad de rodar en el trazado de Montjuïc en el año 2012.

—-Foto Garbí-Tendu en Montjuïc

Y en ese momento, fue cuando Santi dijo “¡creo que podemos tener la solución! Llevamos mucho tiempo buscando aquí y allá, lejos y cerca y creo que la solución está apenas a un par de kilómetros de aquí”. Ante nuestra cara de asombro, añadió “¡Montjuïc es el nombre que buscamos! Es un nombre icónico del mundo del motor, está íntimamente relacionado con Barcelona, representa por si mismo velocidad y pasión, pero a la vez también es cultura, vanguardia y diseño”

Por supuesto, lo aprobamos de inmediato con entusiasmo. A menudo recordamos que aquella tarde, todos sentimos algo muy similar a una liberación.

Por fin, teníamos el nombre. Había nacido Montjuïc watches.

  • Ahora, necesitamos un logo.

En aquel momento, dado que por distintos motivos teníamos relación con la industria de la moto, teníamos acceso a algunos diseñadores, por lo que decidimos comentar el concepto con algunos de ellos para tratar de encontrar un logo.

Y al contrario de en el caso del nombre, casi se nos ocurría un logo cada día. Pero también al igual que con el nombre, no dábamos con el que nos gustara y nos convenciera.

Y fue Miguel Belascuain, un diseñador especialista argentino pero muy relacionado con Barcelona quien lo solucionó. Miguel, a quien también consideramos un amigo, hizo unos magníficos bocetos de primeras ideas de producto.

Una vez le explicamos bien el enfoque de la marca, sobre un trozo de papel, propuso en un instante una idea que aún hoy pensamos que fue poco menos que una genialidad.

Dibujó una sencilla M con dos líneas paralelas en la parte superior. Y nos lo explicó de esta forma tan simple: “si a la inicial de la marca le ponemos dos líneas encima, tenemos un pistón. Y pocas cosas son más genuinas del mundo del motor como esa pieza”. “Además, la M representaría esquemáticamente el trazado de un circuito”. Realmente brillante.

Al igual que la marca, aquel concepto quedó aprobado de inmediato y de forma unánime.

  • Dos acontecimientos decisivos para que naciera Montjuïc.

Antes de llegar al momento en que realmente la marca Montjuïc comenzó a rodar, sucedieron dos cosas  decisivas para impulsarla.

La primera de ellas fue que en 2016 Rosendo y Tendu Rabat adquirieron la totalidad de Diverso, una empresa de distribución de relojería del Grupo Rabat. Rosendo formaba parte de esta empresa desde el principio y Tendu se había incorporado en 2014, tras obtener la licenciatura en Empresariales.

En Diverso Distribuidora, Tendu no solo adquirió una enorme experiencia, sino que tuvo la oportunidad de desarrollar sus ideas y proyectos, lo que le llevaría a acabar como máximo responsable de la empresa. Pero quedaba pendiente quizás el más importante de esos proyectos: la creación de una marca propia.

Esa idea, dada su complejidad, era la única para la que no encontraban el momento adecuado para poner en marcha. La gestión del día a día de Diverso y cumplir puntualmente con sus compromisos tanto con proveedores como con sus clientes, lo impedían.

Y la otra fue que Eduardo, en enero de 2019, tras más de veinticinco años en el sector de la moto, decidió que era un buen momento para reinventarse. Las nuevas normativas que se vislumbraban en ese sector, ciertamente le empujaron a dar ese cambio y explorar otros sectores como la relojería, una de sus pasiones. Y así fue como, aprovechando toda la experiencia acumulada colaborando con marcas de primer nivel, y aunque las motos han sido su pasión desde siempre, se decidió a comenzar una nueva etapa profesional, pero esta vez y por primera vez en muchos años, fuera del sector de las dos ruedas.

Montjuïc watches y su filosofía en tres frases:

Tendu Rabat: “A los tres nos gustan los buenos relojes y los motores. Desde su tecnología y sus componentes hasta el ruido que estos últimos hacen y las sensaciones que producen. Tenemos que unir, conectar, esos dos mundos. Unir tecnología y belleza. Diseño y emoción”

Rosendo Rabat: “Aunque el marketing es importante, no es lo que tiene que convencer a nuestros clientes. Como relojeros que somos, lo que ha de convencer es la calidad y el diseño de nuestro producto”

Eduardo Méndez: “Nuestro punto más fuerte ha de ser la calidad. Hagamos e invirtamos todo lo necesario para controlar la calidad, de principio a fin. Hemos de ofrecer un producto con, al menos, 10 años de garantía. Si no, no será un resultado aceptable”

  • La clave para que todo funcione

Una cosa fundamental fue que, aun habiendo decidido hacer todo de forma consensuada, a la vez definimos con claridad las principales funciones y responsabilidades de cada uno.

Rosendo y Tendu, por su experiencia, se harían cargo de la parte de producto. Ellos son la parte técnica y experta sobre la que sustentar gran parte de la idea. Todo lo relacionado con el producto, es su trabajo. La completa definición de los relojes, -desde calidades hasta su posicionamiento comercial- así como la selección, evaluación y validación de acabados, materiales y componentes, es su responsabilidad. Pero sin olvidar la realización de prototipos y todas las pruebas de unidades pre-serie: exactitud, estanqueidad, resistencia, etc.

Sin su aprobación, junto con la del equipo de relojeros y maestros relojeros que capitanean, ni un solo componente pasa de una fase a la siguiente.

Y si Rosendo y Tendu son la parte técnica y experta, Eduardo vendría a representar, por un lado, algo así como la parte ideóloga, y por otro, la coordinadora. Por su experiencia previa en un sector como el de la moto, donde el diseño y la calidad son algo fundamental, interviene activamente en la definición y el diseño de nuestros relojes. Pero, sobre todo, se encarga de coordinar y controlar directamente todo lo relacionado con proveedores y producción.

Y esta ha sido la clave para crear este proyecto. Conseguir funcionar como piezas de un motor perfectamente afinado. Tener una complementariedad, proponer y compartir ideas y evaluarlas sin condicionamientos. En definitiva, sacar provecho de la formación, experiencia, e iniciativa de cada uno.